Primer aniversario, plena pandemia y en Bélgica.

En el camino de servir a Dios en nuestra iglesia local, obtenemos un reto misionero en Bélgica, llegando el 28 de Febrero del 2020, nuestro plan era estar ahí por dos meses, y de dos meses pasamos a cuatro meses largos, logramos conocer gente que fue una bendición para nosotros, que nos apoyaron y ayudaron durante nuestra estancia en un país nuevo, lengua neerlandesa; y aunque habían retos en el camino fue especial poder sembrar y afirmar mucho más en Dios a familias lindas.

Llevando 20 días, llega la noticia: confinamiento. Estábamos a solo cinco días de nuestro aniversario, estando en Europa no queríamos dejar pasar regalarnos dos días juntos para celebrar en París, por obvias razones no lo vivimos así, pues las fronteras cerraron y por el riesgo de contagio.

No vamos a negar, al inició fue un poco frustrante, pero agradecíamos mucho a Dios tener salud y tenernos el uno al otro, y es aquí  donde viene nuestro aprendizaje: “No hay que dejar pasar las oportunidades, nos tenemos ahora, disfrutemos con lo que podamos nuestra compañía”

La verdad, el confinamiento nos ayudo demasiado, nos fortaleció juntos, nos permitió escucharnos mucho mas, compartir, llorar pero también orar y acompañarnos en este proceso.

Un plus: no conocimos la Torre Eiffel real, pero si una tamaño miniatura en Mini Europe jajaja…

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