¡Ser papás primerizos era más de lo que pensábamos!


 

Ahora que lo pensamos, ese 10 diciembre del 2021 nos cambió, desde ese día experimentamos un amor que nos quito los miedos, que nos enseño que se puede soportar horas sin comer ni dormir por cuidar de un ser tan pequeñito, que merecía toda la pena cuidar, ya no éramos solo dos, llegabas a complementar nuestra familia.  Jeremy, esto es para él:

Jeremy, su nombre fue parte de muchas promesas que Dios nos hizo durante más de 3 años (el libro de Jeremías)

Su nacimiento, representaba el inicio de un nuevo tiempo, Jeremy significa: Dios establece orden, y sí que venía a cambiar nuestros hábitos, rutinas, pero sin perder el orden de Dios en nuestros corazones.

Tenemos que recordar esto porque fue una de las pruebas que mas nos ha hecho llorar y orar juntos como dos niños, de forma tan genuina y vulnerable; ocurre 4 días después de su nacimiento, una visita al pediatra que termina en dejarlo en la UCI, aunque no fue por un motivo de salud tan delicado, la ictericia nos hace soltarlo, dejarlo al cuidado de enfermeras, tener que soltar no fue fácil, recordamos regresando a casa esa noche con lagrimas en los ojos y una adoración de fondo que decía “aquí estoy quieto, en el secreto, mientras Dios hace su obra en mí, aquí permanezco, adorando al Maestro…aunque no pueda ver, ni logre entender su mano nunca me soltara, mientras yo canto esta canción, Dios obra a mi favor…”

Después de ese pequeño detalle, vimos a Dios consolando nuestros corazones. Jeremy está al cuidado de Dios.

Hoy lo vemos crecer, un niño marcado por la alegría y espontaneidad, aprendimos a disfrutar esas pequeñas primeras veces, aprendimos a ver con los ojos del asombro, las primeras palabras, acciones, comidas, sus primeros pasos, sus risas contagiosas.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares